Había una vez, una gota de agua que se escapó de un cilindro de la casa de Juanito. La gota quería conocer el mundo y se fue contenta caminando por la ciudad. Mientras caminaba, se iba ensuciando y no se daba cuenta de lo sucia que estaba. La gota sucia hizo enfermar a los animalitos y también a los niños. A ellos les picaba todo el cuerpo, les dolía el estómago, les daba diarrea, no tenían ganas de comer, de jugar ni de ir a la escuela.
La Gota Sucia contaminaba todo lo que tocaba, por eso estaba triste, lloraba porque pensaba que estaba sola en el mundo y la rechazaban, pero ella no quería hacer daño a nadie. Un día apareció otra gota de agua que andaba por ahí buscando compañía. Esta gotita caminaba muy contenta, cuando de pronto escuchó un llanto y se acercó para ver quién lloraba.
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